martes, 10 de junio de 2008

TRES PATINES


Desterrado a ser habitante de las madrugadas y compañero de televidentes con insomnio. El desaparecido actor cubano que vive eternamente en el blanco y negro, dejó para la posteridad una de las series más hilarantes y jocosas en la historia de la pantalla chica.
Vividor pero simpático, Tres Patines es un caradura de marca mayor, que no encuentra mayor pretexto para justificar sus fechorías que el amor a su "mamita", por la que hace cualquier cosa, así sea dejar sin un "quinto" a sus ocasionales compañeros de aventuras. Al quimboso cubano siempre terminan llevándolo a la corte, donde lo espera un implacable juez que a veces sucumbe a sus ocurrencias, pero que siempre lo condena a la reja, con una sentencia en rima. Tres Patines se las ingenió para inventar la comicidad de su época. Su onomástico pasó a ser el "Dia de mi mono maniático mío, chico", para luego convertirse en el "día de mí hoy no mastico". Y de homenajeado, se convirtió en "Ojomenayado". Defectos de verbo con los que habitualmente perdían las ingenuas víctimas del ilustre pillo. Tres Patines dio cátedra del timo, del ingenio y la viveza de la calle.